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Big Brother 2 [Vive el reto]

BB2 [Vive el reto]

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Big-encuesta
Crónica de un casting

El casting

 
 
Las filas para audicionar en 'Big Brother' llegaron a ser de un kilómetro de largo. 

Primero, un correo electrónico. Después, un telefonazo. La voz en la línea te confirma tu buena suerte y, eufórica, te felicita. No lo crees, estás nominado para participar en la preselección de inquilinos de la segunda edición de Big Brother. Eso sólo sucede en la tele. Festejas con tus amigos.

Dejas para después la discusión con tus padres sobre el futuro de tus estudios.

El día de la cita eliges tus mejores ropas. Llegas a Televisa San Ángel bañado y perfumado. Es tu gran día. Pides a un guardia que te indique dónde está la puerta 2 y con su dedo índice te señala aquella kilométrica hilera humana sin final. Ahí te enteras que 50 mil personas de toda la República fueron convocados al mismo casting que tú. Cincuenta mil que, como tú, se sienten simpáticos y consideran que toda la nación debe conocerlos.

La computadora se encargó de separar los diamantes en bruto de la bisutería. De los 300 mil 915 inscritos, rechazó a 250 mil no aptos para encerrarse varios meses en la casa más observada de todo el País. ¿Con base en qué? Es un misterio. De 140 mil defeños que se inscribieron, la tecnología seleccionó 20 mil con base en los irrevelables criterios de los productores.

Librar el primer filtro es en sí una proeza. Ya eres un ganador, y te sonríes por eso. Tienes muchas cosas que aportar a esa casa y en cinco horas, cuando avance esa fila hasta la puerta 2, convencerás de eso al jurado.

***

Verónica Buentello es un granito de arena en esa inmensa playa que asemeja la fila de aspirantes. La blusa negra de licra con lentejuelas que forman una mariposa dorada, los pantalones negros con brillantina, la gabardina beige de lana delgada y el amuleto de Buda en el cuello ("para que nunca me falte dinero"), fueron elegidos meticulosamente para el gran día.

No sabe qué convenció a los productores para salir seleccionada. Quizá que en su solicitud escribió que Gloria Trevi es la persona que más admira, pues considera que "es una chava muy leal, si le das tu amistad confía en ti y te la regresa". Quizá porque confesó que su programa favorito era La Oreja. O porque contestó que de ser inquilina, sería capaz de bañarse desnuda y hasta hacer el amor dentro de la casa.

Sólo una cosa le daría pena: "Platicar de un tema y saber que me están viendo mis papás y que me malinterpretarán porque los papás te ven todavía como niña chiquita, como buena, pero ya que te conocen y escuchan cómo piensas, se espantan".

Quiere entrar a esa casa para ser famosa. Siempre ha querido ser modelo. Durante la espera revive el día en que un desconocido la abordó en la calle hace siete años y la invitó a participar en un comercial de perfume, sólo que aquella vez su novio no le dio permiso para hacerlo. Y también recuerda cuando unos extraños le pidieron que dijera a la cámara "fataché", y salió un segundo en un comercial de ese polvo para bajar de peso.

Junto a ella está Armando Cortez, acapulqueño de 29 años que vino, dice, para quedarse. Él contestó en el cuestionario que no se atrevería a tener relaciones sexuales ante el Big Brother, pero que, en cambio, sí se bañaría sin ropa ante su ojo escudriñador. "Si me baño en el mar, ¿por qué ahí no?", razona.

Dice que aunque le agradaría ser famoso, la fama puede volverse tediosa, pues todo mundo se te queda viendo cuando sales a la calle.

Con lentes oscuros, un gorro de estambre en la cabeza y empujando centímetro a centímetro de la fila una maleta, el poblano Cristian Michel tiene otras expectativas.

"Soy actor de teatro y de producciones alternativas, tengo un negocio de maquinitas y videojuegos, me gusta viajar, no puedo estarme quieto porque me aburro, tengo un punto de vista que pocas personas tienen, tengo cosas qué contar, he vivido solo, he vivido en Estados Unidos, un día puedo estar en una disco VIP y al otro bailando en la explanada de la terminal de camiones, una de mis mejores amigas tiene 57 años, tengo amigos que viven debajo de puentes.

"Y tengo un problema de la vista, una enfermedad. Puedo amanecer ciego cualquier día o llegar a los 50 años sin que me pase nada. Eso quiero aportar a la casa, que se den cuenta de lo frágil que es uno. No me voy a poner a llorar ahí adentro ni voy a deprimir al grupo. Tampoco".

***

La distancia entre el sueño y tú se acorta. La puerta 2 está cada vez más cerca.

¿Por qué inscribirse en Big Brother? ¿Por qué no?, responden los impacientes con esa otra pregunta.

"Para salir de la costumbre porque uno hace siempre lo mismo y da flojera. Se siente uno mediocre, como que está estático y no hace nada. Por eso me inscribí, para dejar de sentirme mundano haciendo las cosas de siempre", explica Cristian, el poblano recién llegado de Houston.

César Pérez, estudiante del Tec de 22 años, confiesa sus razones: "Yo lo hice para poder abrirme hacia todo el público, que me conozcan tal y como soy, sin inhibiciones y nada que te puedan prohibir".

¿Qué vas a aportar a los televidentes? ¿Cómo que aportar?... ¿Te refieres a algo como un mensaje? No sé... pueden aprender de mí que seré responsable en las tareas que me toquen dentro de la casa.

¿Escribiste en tu solicitud que estarías dispuesto a hacer el amor dentro de la casa?

Sí, porque ya me conozco. Van a haber muchas tentaciones, va a ser difícil contenerme, es como parte de mi organismo.

¿Te bañarías desnudo?

Sí. Así me baño en mi casa. ¿No te va a dar pena?

¿Por qué? Si todos tenemos lo mismo.

¿Y que dicen tus papás de que fuiste seleccionado?

No están de acuerdo, ellos quieren que termine primero mi carrera. ¿Y tu novia?

Me apoya. Claro que ella no vio las respuestas que puse en la inscripción. Pero ella está con la idea de que no me van a elegir. ¿Y tú que crees?

Como estoy viendo la competencia, está dura, pero yo creo que sí, tengo un presentimiento.

***

Aunque pensabas que llegabas temprano, eres el exhibicionista número mil 520 de la fila que se formó durante el segundo de los cuatro días de audiciones en el DF.

Cinco horas después entras por fin a Televisa. Adentro, en el estacionamiento, tienes que esperar otro tanto, responder unas preguntas y seguir las instrucciones: "Nombre. Edad. De dónde vienes. Muestra tu credencial de elector. Número telefónico. Código de inscripción. Firma aquí si estás de acuerdo con el contrato, y escribe fecha, nombre, firma, teléfono y código".

No la piensas. Firmas rápido el contrato en el que cedes para siempre a Televisa y a Endemol los derechos sobre las fotos y videos que te tomarán en las pruebas; en el que los autorizas a deformarlas, mutilarlas y publicarlas; en el que renuncias a cobrar regalías y al derecho de difundir cualquier violación a los derechos que obtuviste tras la grabación.

Terminas el trámite. Abordas un elevador. Recorres un pasillo. No estás solo, las fotografías de tus artistas favoritos que cuelgan de las paredes parecen impulsarte. Te sonríen al pasar. Pronto serás uno de ellos.

Una vez más, una nueva fila. Esta es para recoger un papel con tu nombre y tu número con el que serás retratado de frente, ahora de perfil izquierdo, ahora del otro lado, como presidiario. A ver, sonríe, te dice el hombre del dedo sobre el obturador.

Pero, chica, dame el gesto más sensual que has hecho... quítate el suéter, enseña el hombro.... más sexy aún... ¡más, más, más! Otra fila. La de espera para ser filmado. Te toca en la cabina número 12. Corres la cortina negra y entras. Un joven te acomoda un micrófono en la solapa del suéter, una chica anota tu número de registro y el hombre de más edad funge como conductor. Él te hace preguntas que van subiendo de tono. Esto es bueno. Quiere decir que le interesas como prospecto de inquilino.

Empieza con el inocente: ¿Por qué decidiste participar en Big Brother? ¿Por qué serás un buen participante? Luego te pica el orgullo: Hemos oído mil veces lo mismo, todos dicen que son buena onda y tienen muchas historias qué platicar, a ver cuenta una.

Se vuelve agresivo: ¿Cuándo fue tu primera relación sexual? Descríbemela en una palabra. ¿Cuál es tu preferencia sexual? ¿Hiciste el amor con alguien que amabas?

Remata con la clásica: ¿Algo más que le quieras decir al Big Brother? Él te está viendo.

***

Estás ante las cámaras de televisión. Este es tu momento. Haz algo rápido. Sé chistoso. Improvisa. No muestres los nervios, tú no eres así. Respira, sonríe, responde rápido pero seguro, así, tranquilo, así, vas bien, vas bien, vas bien. Eso es.

*** "Yo conté ante las cámaras que soy muy prendido, muy buena gente, y espero quitarle el lugar a Diego (el inquilino de la primera edición), ya que si él no hacía nada, yo seré peor. Voy a ser un tronco viviente. Y sí, les pareció muy original. La señorita que me entrevistó me dijo que con esa propuesta iba a llegar a las finales. Y les gustó también que propuse que iba a andar en pelotas por la casa durante una semana, sólo una semana porque hace mucho frío en esta temporada?, publicita David Ruíz Díaz, de 23 años.

"Yo mencioné que quiero estar en Big Brother porque voy a entrar y voy a ganar", dice feliz el contador Rafael Tiscareño.

"Yo les dije que mi estrategia para ganar sería ser yo mismo", revela Dierick Ramón Castillo, de 22 años, trabajador en un taller de reparación de taxis.

***

Esperaste hasta siete horas afuera de Televisa, ¡siete horas!, para audicionar cinco minutos, y en menos de 10 estar otra vez en la calle. Pero no importa, estás próximo al estrellato, una voz interior te lo dice. Si pasas la prueba de entre los 25 mil del DF y la zona centro, y rebasas a los otros 25 mil que este mismo mes audicionan en Monterrey, Chihuahua, Mazatlán, Tijuana, Hermosillo, Guadalajara, León, Veracruz y Mérida, sólo tendrás que comparecer otras dos veces más ante el ojo escudriñante de Big Brother para quedar entre el selecto grupo de los 100 candidatos.

Con una prueba más, la cuarta y última, llegarás a ser uno de los 13.

***

"Me formé siete horas para salir en cinco minutos. Pensaba que habían hecho una selección mayor, que te iban a dedicar más de tiempo para la audición, para que tuvieran más armas para seleccionar a las personas. Pero no fue así?, lamenta el ingeniero eléctrico de 20 años José Antonio Sánchez, al salir del foro.

"Nada más te toman la foto, te preguntan nombre, edad, de dónde vienes. Ah, pero primero firmas unos papeles que la verdad no leí completos", reseña Alejandro Ramírez de camino a la puerta de salida.

El ginecólogo Abraham Morales, de Puebla, sale decepcionado. Se pregunta si valió la pena haber mandado a los productores del programa el disco compacto que grabó con sus interpretaciones, sus fotos y su video para que lo conocieran antes de presentarse. Es de los pocos que sale con la impresión de que no fue seleccionado y culpa de ello al jurado que no le puso la atención debida.

"Mi participación hubiera sido valiosa. Yo soy muy interesante. Soy compositor, poeta, fui locutor de radio, yo sí soy del pueblo, soy ocurrente, soy muy chispa, me gusta hacer las cosas bien. Era un buen chico para estar ahí, soy versátil, me gusta contar chistes. Mi único defecto es que soy vanidoso", dice este joven de 29 años, que se vistió con una camisa de rayas, como de Pedro Fernández, su artista favorito.

¿Qué perdió México por ese descuido mayúsculo de no haber escuchado con más atención a Abraham en la audición? Él mismo responde: "Iba a dar consejos que he aprendido en la vida para el beneficio del País, a aconsejar sobre cómo mejorar las relaciones sexuales y sentimentales de los matrimonios, del riesgo de las enfermedades de transmisión sexual, a enseñar cómo evitar el embarazo y tratar la eyaculación precoz, y a dar ánimos a todos para que logren lo que quieren".
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Carlos Deveaux, el director de prensa del "reality show", adelanta algunos de los criterios para decidir quién pasa a la siguiente ronda y quién se regresa a su casa: Retratar bien en video, ser fotogénico y buen charlador, tener carisma, experiencias de vida e historias que contar.

"Si es un chavito que tiene 20 años y nunca ha salido de casa, y no tiene nada que contar, rapidísimo nos damos cuenta de eso, desde que entran, si muestran inseguridades, sabes que ese cuate no la hace. Te das cuenta también quién es prendidísimo y carismático", dice.

Deveaux calcula que el promedio de edad de los próximos inquilinos será entre 23 y 25 años de edad, con base en las edades de los inscritos. Pero adelanta: Puede haber sorpresas. "Tal vez podríamos ver en Big Brother a un señor de 50 años supercarismático y simpático. Podría quedar seleccionado, ¿por qué no? No nos importa que sean minusválidos, ni sus preferencias sexuales, ni su condición económica. Todo mundo puede entrar?, asegura y reitera su dicho lo largo del camino.

Él mismo reconoce que durante la primera edición del programa se criticó que los 12 inquilinos parecían compañeros de una universidad privada, pero rechaza la imputación, y afirma: "Por lo menos cuatro o cinco eran de extracción humilde, formaban parte de la clase media, no eran personas precisamente acomodadas".

Dice que es absurdo pretender representar a través de 12 personas a toda la población de un país pluriétnico y pluricultural. Después cede un poco en las críticas, y concede que el común denominador de los 12 primeros hermanos fue que eran personas atractivas.

"Pero esa característica no fue terminante, porque el criterio más importante es la capacidad discursiva, de comunicarse, y una historia de vida", dice.

¿Este año podremos ver a una señora que se dedica a vender quesadillas en la calle?

Es probable.

***

Camino a la salida, el tema de plática son los cinco minutos de gloria ante las cámaras.

Mis respuestas fueron buenas, al menos les dije que de tener la oportunidad yo sería Secretario de Educación Pública y cambiaría la educación en México.

¿Y qué le cambiarías a la educación?

Ya estando de Secretario, lo pienso.

Yo salí con una jalada. Cuando me preguntaron qué podía hacer en casa de Big Brother, les dije que dar clases de Economía.

A mí sólo me preguntaron de dónde vienes, y les dije que de mi casa. Ya no me preguntaron más, pero me fue bien.

A todos les fue bien. O, al menos, esa es la sensación que tienen al salir de Televisa. Esa impresión les dura hasta que pisan la calle y platican con otros preseleccionados que ya audicionaron para ser parte de la familia GranHermano.

***

Me fue muy bien. Contesté todo perfecto.

¿Ques qué te preguntaron?

Mi nombre y de dónde vengo.

¿Naaada máaaas?

Durante la charla te das cuenta de que a aquel le preguntaron cómo fue su primera relación sexual y qué sintió al hacerlo con una mujer mayor. Que al otro le pidieron que actuara algo en 15 segundos y bailó. Que a aquél de la esquina le dijeron que su propuesta era muy original. Y a ti no te dijeron ¡nada!

Atormentado, te subes al camión que te acercará a tu casa. Esa noche y las que siguen serán largas. Te carcomerá la espera del telefonazo que te anunciará que has sido seleccionado para la ronda siguiente, y la siguiente, y la siguiente, hasta ser uno de los 13. ¿Y después? La fama.

Por: Marcela Turati